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Avión de Malaysia Airlines, una búsqueda contra el tiempo

Las autoridades siguen sin saber exactamente quién o con qué fin se desvió la aeronave, que cubría la ruta Kuala Lumpur-Pekín.

Un mes después de que desapareciera de los radares, el paradero final del vuelo MH370 sigue sin conocerse. La búsqueda del avión de Malaysia Airlines se ha convertido en una de las mayores operaciones en la historia de la aviación moderna, una cacería que ha involucrado a 26 países y cuyo costo aproximado supera los US$43 millones. Todo esto sin que se haya obtenido información concluyente acerca de la ubicación de la aeronave y sus 249 ocupantes.

La pista más sólida hasta el momento es la detección hecha el fin de semana pasado de dos señales que parecieran ser de las cajas negras de la aeronave, una posibilidad que el equipo de búsqueda explora a toda velocidad pues, a hoy, las baterías de las cajas han sobrepasado por tres días su límite teórico de carga.

Las señales de las cajas fueron detectadas por una embarcación australiana que a su vez está equipada con una suerte de antena especial para esta tarea, de propiedad de la marina de Estados Unidos: la primera señal duró dos horas y la segunda apenas 13 minutos antes de desaparecer de las pantallas del equipo de búsqueda.

El tiempo es el enemigo. Si las baterías de las cajas negras se agotan, la siguiente opción de las autoridades es una tarea ardua y larga que podría producir resultados en meses, o incluso años, pues involucraría el uso de un submarino no tripulado para elaborar un mapa detallado del lecho marino en el área en donde se cree que se estrelló la aeronave. Esto con el fin de localizar objetos extraños en el fondo del océano Índico que puedan pertenecer a la aeronave.

La incertidumbre ha sido una de las sensaciones reinantes en el caso del vuelo de Malaysia Airlines. Claro, incertidumbre para los familiares de los 249 ocupantes del avión, que ya recibieron la confirmación oficial de un siniestro, pero también para la búsqueda como tal, que comenzó sobre una parte del golfo de Tailandia por recomendación del gobierno de Malasia.

En las dos semanas siguientes a la desaparición del vuelo, ocurrida el 8 de marzo, los esfuerzos de búsqueda y rescate se concentraron en el mar del Sur de China, aunque la filtración de datos de un radar militar malayo indicó que el avión habría girado hacia el oeste desde su curso original y sobrevolado la península de Malasia horas después de su último contacto conocido. En su momento, estas pistas fueron desmentidas oficialmente por los militares de ese país.

Pero, al final, la información fue corroborada por el primer ministro malayo, Najib Razak, en una rueda de prensa dada en la madrugada del sábado 15 de marzo, cuando añadió dos elementos a la trama: el cambio de curso de la aeronave (que ahora se sabía que había llegado más allá del estrecho de Malaca, hacia el mar de Andamán) y la desactivación deliberada de elementos de comunicación del avión. El primer ministro Razak no lo dijo, y de hecho en ese momento negó la posibilidad, pero después de esa rueda de prensa la hipótesis más clara apuntaba al secuestro del vuelo.

Razak aseguró que la posible trayectoria del avión, dadas sus capacidades de vuelo, lo ubicaba sobre dos amplios corredores aéreos: uno que se alargaba hasta el centro de Asia, entre las fronteras de Kazajistán y Turkmenistán y el extremo norte de Tailandia, y el otro hacia el sur del océano Índico, sobre una de las zonas más remotas del planeta.

Para el 23 de marzo se delimitó una primera área de búsqueda en el Índico, luego de que imágenes satelitales detectaran un objeto de aproximadamente 24 metros de largo. Los elementos detectados no están relacionados con la aeronave.

Esta localización fue corregida al día siguiente, cuando Inmarsat (una compañía satelital británica) aseguró que uno de sus satélites detectó un vínculo de comunicación con la aeronave en una zona a 2.500 kilómetros de distancia de la ciudad australiana de Perth, en la costa occidental de ese país.

Uno de los factores que han dificultado la búsqueda en este lugar, que en un principio se desarrolló lentamente debido a las condiciones climáticas, es la distancia entre el área de búsqueda y la costa, lo que minimiza la capacidad de acción de los aviones que deben volar varias horas hasta el destino antes de emprender sus labores de revisión en el agua.

Además de la ubicación del vuelo, que sigue siendo objeto de algunos debates, no se tienen pistas sólidas acerca de quién desvió el avión o con qué intenciones. Un informe de la prensa española señala que la aeronave de Malaysia Airlines fue derribada ante la inminencia de un ataque terrorista en una operación autorizada, aunque no confirmada, por los gobiernos de la zona.

Mientras las cajas negras no sean ubicadas, cuando menos, el vuelo MH370 continuará rodeado por un denso halo de misterio. Por cierto, las cajas del vuelo de Air France que se estrelló tras salir de Río de Janeiro con destino a París fueron recuperadas dos años después de que cayera en el océano Atlántico, en mayo de 2011.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/avion-de-malaysia-airlines-una-busqueda-contra-el-tiemp-articulo-485806

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