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Detrás de la Razón

Algo raro pasa en Chile que me tiene boquiabierto y que no puedo entender.

En el Centro Comercial Costanera de Santiago, capital chilena, uno de los más grandes del mundo, se encuentra una tienda de ropa sueca conocida mundialmente, H&M. Esta tienda de Chile es la que más vende en el mundo, reporta el diario El País. Miles se mueren por comprar ahí y por visitar este centro comercial, que tiene además el edificio más alto de toda América Latina.

El centro comercial es para gente rica, pero en realidad lo llena la clase media de Chile. Y aquí viene la paradoja. Los salarios son bajos en Chile, la mitad de los trabajadores gana menos de 560 dólares. La gente vive endeudada. Según el investigador Kremerman, en Chile hay 8 millones de trabajadores, pero hay 11 millones de endeudados y 4 millones que se los está llevando el diablo de los cobradores.

¿Dónde están las propuestas de la izquierda? ¿Por qué los destellos del lujo ganaron sobre la lucha social? ¿La clase media que está sufriendo parece importarle más la presunción que la comida? ¿Es mejor tener el edificio más alto que educación gratuita? ¿La izquierda no supo defender? ¿La derecha aprovechó?

Hoy se celebraron elecciones en Chile y son muchos los problemas y desafíos que se presentan, no solo para y por las elecciones, sino por el devenir del país mismo. La economía por un lado, y por el otro, ligado a esto, la abstención que corre como favorita en las elecciones presidenciales.

Desde 2012, cuando votar dejó de ser obligatorio en Chile, la abstención comenzó a dispararse. Sólo basta ver las cifras de participación: presidenciales de 2009, 86,94 %; presidenciales de 2013, 41,98 %; municipales de 2016, 35 %; presidenciales de 2017, todos esperamos un cambio. Pero para los expertos, la obligatoriedad de la votación no es un factor determinante.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), estas son los factores de la abstención en Chile: el mismo voto voluntario, el desinterés por los políticos, pensar que de nada sirve votar, y una forma de protestar contra el sistema. Otro problema es la desigualdad. Chile es uno de los países más desiguales de América Latina en la distribución de la riqueza. Sólo el 20 % del país concentra el 72 % de la riqueza. Lo sorprendente es que el candidato más querido en estas elecciones es precisamente un representante de esa desigualdad: un multimillonario que figura entre los más ricos del mundo, Sebastián Piñera, empresario e inversionista, con una fortuna de 2700 millones de dólares.

¿Por qué está a la cabeza de las preferencias de los chilenos? Aquí le presentamos una recopilación de diferentes análisis mundiales sobre Chile: Piñera está a la cabeza, por diversos factores, precisamente la abstención y desinterés se registra mucho en los jóvenes y en las clases sociales bajas que no apoyan a Piñera. La derecha, en cambio —Piñera—, pudo más mantener captivo a su electorado.

Otro punto es el desplome de la popularidad de Michelle Bachelet. La presidenta arrasó en 2013 con el 62 % de votos, tenía una popularidad de más de 80 por ciento. Hoy se despide con treinta y tantos por ciento. Otro análisis es que Bachelet quiso hacer reformas de izquierda en un país que todavía no estaba preparado, por su tradición más conservadora. Además fue ensuciada por el escándalo de su hijo y nuera por presunto tráfico de influencias.

¿Hacia dónde va Chile? ¿Qué probabilidades hay de una transformación real? ¿Qué pasara si gana Piñera? ¿Si gana Alejandro Guillier? En una contienda experimentó porque ha abandonado el sistema binominal, heredado de la dictadura, por un sistema proporcional rectificado.

En Detrás de la Razón, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los Gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.

Por: Roberto de la Madrid.

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