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Hechos trizas

Por: Columnista invitado – El Espectador

Estoy hecho trizas. Siempre he estado hecho trizas, pero hasta ahora tomo conciencia de ello. No es por culpa de nadie en especial, sino de todos, en general.

Estamos hechos trizas. Todos. Porque este país, Colombia, fue hecho trizas desde antes de ser una república y venir siendo repartido como una finca por parte de unos pocos. De algunos que se creyeron con el derecho a perpetuarse en sus propias mezquindades.

Colombia está hecha trizas y está hecha trizas su historia, que es lo mismo que tener hecho trizas su pasado, su presente y su futuro.

Está hecho trizas su pasado, porque no hemos podido pasar la página de violencia, de exclusión, de corrupción, de amiguismos, de componendas y de polarizaciones, y de todo lo que se le ocurra.

Basta con recordar lo que durante décadas hemos pretendido olvidar.

Hemos querido olvidar que una parte de nuestra clase dirigente, no sólo la política, sino todas las demás, nos vendieron la promesa de trabajar por la equidad y la igualdad de todos los colombianos, mientras se enriquecían y se prestaban para enriquecer a sus aliados.

Estamos hechos trizas desde que unos partidos políticos, en representación de una élite, decidieron que esta finca llamada Colombia se podía repartir en partes iguales, y a perpetuidad, bajo el sofisma de que sólo así era posible vivir en paz. Desde entonces, y parece que también a perpetuidad, hemos vivido y viviremos en guerra.

Estamos hechos trizas desde que, como sociedad, enaltecimos a los narcos y les tendimos tapetes rojos para que pasaran por encima de las instituciones, mataran a jueces y periodistas honestos, mientras mirábamos para otra parte para no ver nuestras propias adicciones al poder, al dinero fácil, a las apariencias, a la ley del más fuerte, y tomamos como nuestra esa lacónica frase de la madre del capo de capos: “Mijo, consiga plata, y si no puede, consiga plata, mijo”.

Estamos hechos trizas, porque en vez de defender a quienes fueron capaces de luchar contra toda forma de violencia, los acusamos de incitar a ella. Guillermo Cano fue una víctima no sólo de los narcos, sino de una buena parte de esta sociedad que lo culpó de desafiar solo, con una máquina de escribir y toda su artillería de inteligencia, un ejército de delincuentes y corruptos de todas las pelambres.

Estamos hecho trizas desde que permitimos que nuestros niños y niñas se convirtieran en botines, no sólo de guerra, sino de satisfacciones y aberraciones, y los dejamos solos en medio de los tentáculos de las drogas, las redes de prostitución, los violadores, los maltratadores, los violentos, y los indolentes, también de todas las pelambres.

Estamos hechos trizas desde que aceptamos como autoridad y les dimos poder a los delincuentes para que resolvieron nuestros propios conflictos.Cuando a los narcos les comenzamos a decir patrones; y a nuestros policías, tombos hijueputas.A los jueces, sapos vendidos; y a los corruptos, doctores.

Estamos hechos trizas desde cuando ir a los estadios se convirtió una decisión suicida, y no un acto de encuentro con el otro. Desde cuando nuestros eximios dirigentes, incluidos congresistas, nos dicen que el fútbol femenino es un caldo de cultivo para el lesbianismo, pero la homosexualidad dentro de un sector del arbitraje es un asunto de hombres.

Hechos trizas estamos desde que guardamos silencio ante los abusos de quienes administran justicia, pero celebramos con algarabía los triunfos de quienes la infringen impunemente y sin sonrojarse.

Estamos hechos trizas desde que comenzamos a ver dictadores por todo el vecindario, mientras en nuestra propia casa sólo hacemos lo que manda el jefe y el resto obedece.

Sí, estamos hecho trizas. Yo estoy hecho trizas. Ha sido suficiente para quedar hecho trizas ver la arrogancia de algunos de nuestros líderes al hablar con fluidez sobre la guerra, mientras en horario estelar el país veía la mirada inquieta, triste y perdida de un hombre de paz como AntanasMockus.

Eso sí que me volvió trizas. Solo que ahora entiendo que nada se ha hecho trizas, porque todo ha estado hecho trizas siempre. Y así lo seguiremos estando. Como me duele Colombia.

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