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La jerga del papa Francisco

‘Misericordiar’ y ‘balconear la vida’ son algunas de las expresiones que marcan su lenguaje.

Ciudad del Vaticano. En los nueve meses que lleva como obispo de Roma, Jorge Mario Bergoglio, le ha dado la vuelta a la Iglesia y a la percepción que la opinión pública mundial tiene de ella. En esta segunda parte de su tarea reformadora han pesado sus gestos y su forma de hablar, sencilla, cercana y alejada de la sobriedad y los circunloquios que gastan en muchas ocasiones los eclesiásticos de la Curia vaticana.

El lenguaje del papa Francisco es otro: claro, directo y cuajado de expresiones propias de Argentina. Con él, la jerga callejera de Buenos Aires se ha colado en la Santa Sede, alcanzando una repercusión universal.

El pontífice utiliza modismos propios del lunfardo, el habla popular de la capital bonaerense. En ocasiones va incluso más allá y crea sus propias palabras para tratar de hacerse entender mejor, sin importarle los preceptos que hace la Real Academia Española para el uso del español o los que prescribe la Accademia della Crusca, la de la lengua italiana.

La palabra ‘bergogliana’ que más gusta a su propio autor es ‘misericordiando’, el gerundio que el pontífice creó para hablar de la que, a su juicio, es uno de los pilares de la fe cristiana. De hecho, él mismo lleva este concepto en el lema que eligió cuando fue ordenado obispo y que sigue utilizando como papa: “Miserando atque eligendo”, que significa en latín: “Lo miró con misericordia y lo eligió”.

El papa Francisco le explicó de dónde viene ‘misericordiando’ al periodista Jorge Milia: “El gerundio latino ‘miserando’ es intraducible en italiano y en español. A mí se me ocurrió traducirlo con otro gerundio que no existe, ‘misericordiando’ ”.

Milia ha ido analizando la jerga del pontífice en una serie de artículos recogidos por L’Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede.

La primera vez que el papa utilizó de forma pública una expresión popular argentina desde su elección como papa fue el 18 de mayo, cuando presidió la celebración de la vigilia de Pentecostés en la plaza de San Pedro.

“Decimos que debemos buscar a Dios, pero cuando nosotros vamos, él nos estaba esperando, él ya está, y voy a usar una palabra que usamos en Argentina: El Señor nos ‘primerea’, nos está esperando”. ‘Primerear’, escribe Milia, “nunca fue un neologismo virtuoso”. “Básicamente significa ganar de mano, tomar la iniciativa antes que el otro, o antes de que el otro se dé cuenta”. No será un término positivo, pero el papa Francisco volvió a utilizarlo en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium.

Fue en Río de Janeiro, donde en julio participó en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), cuando el pontífice sorprendió más a los católicos al echar mano del lunfardo. En la vigilia de oración celebrada en la playa de Copacabana con alrededor de dos millones de personas, dijo: “Queridos jóvenes, por favor, ¡no balconeen la vida, métanse en ella! Jesús no se quedó en el balcón. Se metió”. Balconear, cuenta Milia en uno de sus artículos, significa literalmente “mirar desde el balcón”, como un espectador que no participa en lo que está viendo y se queda cruzado de brazos.

En la JMJ, el papa empezaba y terminaba sus alocuciones en portugués, pero en medio utilizaba un español cuajado de modismos argentinos, con un permanente uso del vos cada vez que se refería a los jóvenes. A ellos les invitó a que “hicieran lío”.

Los periodistas italianos que cubren la información vaticana se quedaron desarmados con estas palabras y, cuando le preguntaban a los colegas de habla española, no acababan de creer que hubiera utilizado una expresión tan coloquial. Alguno, incluso, usó en su crónica un voz italiana más elevada de lo que correspondía a la traducción por miedo a poner en la boca del obispo de Roma esas palabras.

Fuente: http://www.eltiempo.com/mundo/europa/la-jerga-del-papa-francisco_13245398-4

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