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Salud emocional

Guerrilla es un término que se creó en España durante el intento de conquista de Napoleón Bonaparte. Y su significado se le adjudicó a grupos armados que poseían un conocimiento superior del terreno y contaban con el apoyo de la población local para operar de manera oculta y sorpresiva, moverse con rapidez, reunirse y dispersarse sin dejar rastro. Entonces guerrilla y guerrillero son expresiones nacidas de conductas humanas que se han repetido a través de la historia y tienen un objetivo común desestabilizar al poder vigente, sorprendiendo con sus ataques y violencia. El factor sorpresa es fundamental.
Existen guerrilleros buenos y guerrilleros malos? Factores de insubordinación han existido siempre pero ¿qué marca la diferencia entre un guerrillero como Mojica o un Tirofijo? Hay quienes afirman que Bolívar fue guerrillero pero lo que lo convirtió en héroe fue que ganó: si hubiese perdido podría formar parte del grupo de los “malos” de la historia como un Sámano o Murillo. ¿Es el resultado el que “limpia” el actuar de un individuo?

Pero hoy existe en Colombia una nueva categoría de guerrilla. La psicológica, la emocional. De allí que cada quien refleja lo que hay en su interior, independiente de lo que suceda externamente. ¡Es un retrato del corazón! Los guerrilleros psicológicos serán entonces los colombianos mas “peligrosos” porque ellos desde su amargura, le apostarán al fracaso. Necesitan que falle para “tener la razón”. Necesitan que nos vaya mal para que “otro” nos salve con mas guerra y mas ostracismo. No hay apertura mental para construir otras opciones sino la rabia, el odio, la retaliación, la frustración de que “perdieron” con sus ideas y creencias. Estoy segura que además del proceso de paz, de un país incluyente, de un país equitativo, también lo que está en juego es la salud mental. Quienes sigan disparando serán los guerrilleros sociales obnubilados por la terquedad y la rabia. Los que siempre tienen la razón. Los que son los únicos que saben lo que le conviene al pais. El mundo para ellos es de buenos y malos y los malos (que son los otros) deben condenarse mientras los buenos “observan” el espectáculo. No existe una toma de conciencia sobre una responsabilidad social donde todos somos partícipes y por lo tanto el futuro es de consensos. Muchos quieren seguir disparando porque la guerra y la rabia anidan en el fondo de su corazón y claro, contaminan su salud mental, su equilibrio. Pero es el precio de la apertura, de la evolución. No sólo es paz, también es salud mental y allí si todos, absolutamente todos, estamos implicados. Y si usted no puede ni imaginar siquiera un proceso de paz o un país diferente, donde todos tengamos que hacer cambios, mas vale que revise su salud mental. Si se quiere envenenar “solito” hágalo, pero no olvide que tiene también responsabilidad social y envenenar a otros con su amargura y dizque “interpretación” de la realidad desde su frustración, es otra forma de guerrilla tan destructiva como la de las balas y masacres. Envenenar el alma no tiene perdón de Dios…

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