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Carta del director

¿CIUDADANOS CONSCIENTES O MARIONETAS DEL PODER PUBLICO?

Cuando observamos las obras de la avenida 2ª Norte  y de la carrera 8ª de Cali y comparamos su estado con el deterioro que se ha producido en el entorno urbano inmediato y en la movilidad de la ciudad, a cambio de “no se que cosa tan especial” que nos han ofrecido los gobernantes y contratistas del municipio; no podemos menos que sonrojarnos de ira, por el maltrato recibido de los poderosos de turno y por nuestra anomia, nuestra casi servil cobardía para mirar perplejos cómo se nos tiran la ciudad sin que siquiera seamos capaces de revirar.

Pasar en el día por estas vías es un verdadero tormento. Pasar en la noche por estas vías es un acto suicida, en medio de la oscuridad más impresionante y de la invitación al peligro en los que se convierten los delantales verdes con los que se cubren los que trabajan en “estas importantes obras”, convirtiendo estos espacios en escondites, caletas, antros de color semiverde, en los que cualquier  atraco, acoso, abuso o crimen pueden suceder.

¿A quién se le piden cuentas? ¿Quién está dispuesto a ofrecerlas? Todo es producto de una cultura de incompetentes, de avivatos, de chambones, de reyezuelos, amparada repito, en la extraordinaria elasticidad de la cobardía colectiva para exigir respeto al sentido común en temas de convivencia y de organización de la ciudad en la que vivimos.

¿A quién se le ocurre que en un perímetro oscuro en la noche, circundado por clínicas, laboratorios, casas funerarias, moteles, hoteles y  oficinas como lo es la avenida 2ª Norte,  es decir, lejos de donde vive la gente, se podrá caminar con tranquilidad y con alegría por el margen del río que es apenas un riachuelo y casi una cloaca?

¿Si la carrera 8a está perpendicular a la calle 26 y es más estrecha, por qué se decidió el parque lineal aquí y no en la calle 26? ¿Que nos expliquen las razones para no haber hecho este corredor verde en la calle 26, la que atraviesa la ciudad de sur a norte en línea con lo que queda de lo que fue el ferrocarril? ¿Acaso intereses que no se conocen de gente que si se conoce, lo impidieron? ¿Acaso mafias organizadas que se han tomado este espacio público lo impiden y amordazan a la administración municipal? ¿Los argumentos para intervenir urbanísticamente la calle 26 en la zona entre San Judas y la carrera 8a, no alcanzaban para justificar los  exorbitantes contratos que hoy se tienen en los otros corredores verdes, el de la avenida 2ª y el de la 8a?

Vaya irresponsabilidad, desgreño, abuso. ¡Cómo demuestran  estos hechos que los caleños mientras sigan convencidos que tienen el mejor vividero de Colombia y que son los amos del azote a la baldosa, poco estarán dispuestos a limpiarse las legañas de sus ojos, para ver con otro prisma el despelote en el que se ha convertido su ciudad!

Mientras en otros países obras gigantes y espectaculares se hacen en meses y/o en pocos años, con cronogramas exigentes y con horarios de 24 horas, aquí nos contentamos como tontos, viendo por años en obritas urbanas a  unos obreros, unos técnicos, unos equipos, unos delantales verdes, unos reguladores de tráfico, haciendo el sainete de trabajar, trabajar y trabajar, para tirarse lo que no hay que tirarse o, para mantener hasta el infinito a prueba la paciencia de los queridos y buenos caleños, que de tanto serlo, más parecen marionetas orquestadas por titiriteros del poder público, que ciudadanos respetables merecedores de vivir en una gran ciudad.

 

José Alberto Tejada E

Presidente Corporación CECAN

Director CANAL 2 Cali.

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Marzo 15 de 2017.