Consultando a Gloria H
A veces presenciamos conflictos, especialmente entre hombres, en los que suele destacarse una energía masculina intensa, combativa y agresiva. En contraste, muchas veces vemos a mujeres interviniendo para calmar y suavizar la situación. Esto refleja dos tipos de energías presentes en todos los seres humanos: una energía masculina con tendencia a la acción y al enfrentamiento, y una energía femenina que aporta calma, contención y equilibrio.
Reconocer el valor de la energía femenina es esencial para alcanzar estados de tranquilidad, paz interior y armonía. Abrirse a recibir esta energía no implica cambiar nuestra identidad o género, sino permitirnos nutrirnos de cualidades que todos necesitamos para vivir de forma más plena y equilibrada. En estos tiempos, una «invasión» de energía femenina —entendida como una mayor presencia de empatía, serenidad y conexión emocional— puede ser profundamente transformadora.

