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Se jodió esto

Se acabó esta campaña y en vez de propuestas recibimos protestas. Las ideas ,los programas, la sensatez fueron desplazadas por insultos, memes, pleitos judiciales y desinformación. Nunca había asistido a una campaña tan sucia, tan ofensiva, tan agria, como la que estamos viviendo. Tal como vamos, estamos convirtiendo la democracia en la militarización del pensamiento político. Para ser Presidente es más efectivo convencer que tener argumentos. Los votos son los que suman, y estos ya no se consiguen con programas sino con escándalos, agravios y acusaciones, muchas de ellas, falsas.
Esta campaña ha sido tan sucia, tan asqueante, que los candidatos no proponen sino que, provocan. El único debate es a través de la infamia y el despropósito. El insulto hace las veces de argumento, el meme reemplaza los proyectos, y los «fake news» se convierten en la estrategia de los egos. La indignación viaja más rápido que la razón, y el que más vocifera, miente, o amenaza, es el que más viraliza. Así la demagogia dejó de valer y empezó a ser más rentable; y es que, nunca había sido tan lucrativo decir disparates, ni tan barato hacer que la audiencia trague entero. Lo grave es que podemos repetir el NO A LA PAZ.
Seamos sinceros, si la izquierda lleva apenas cuatro años en el poder, entonces quien construyó la desigualdad en el país, quien «legalizó» la corrupción, y quien extendió las necesidades que hoy dicen querer salvar?. Viéndolo bien, lo elemental sería que la MEMORIA también pudiera votar. La vulgaridad dejó de ser un accidente para convertirse en una técnica, porque se demostró -una vez más- que la ordinariez y chabacanería dejan de ser un recurso retórico para convertirse en una estrategia viral. Un pais que deja de discutir ideas pierde no solo la identidad y autenticidad sino que, empieza a elegir por reflejo, por miedo, por rabia, o por lo que dictan las porquerías de las Redes. Ojo a esto, ¿vamos a volver a votar embarracados?
El próximo lunes, vamos a amanecer nuevamente con las dos Colombias inconformes, unos desesperanzados porque perdieron, y otros en estado de soberbia porque ganaron a juzgar por los discursos, los dos están más preparados para responder diatribas y conservar la dinámica actual de la confrontación social que encontrar soluciones pacificas. Ante eso, Que Dios nos libre, si llegan a hacer un ajuste de cuentas, al mejor estilo de las películas del oeste. Son capaces. Se enloqueció este país. ¡Qué tristeza!

Por: El filósofo de Rozo