HABLAR CON LOS NIÑOS
Fuente: El Tiempo
Por: Yolanda Reyes
“Tu cuerpo es solo tuyo y ningún adulto puede tocarte, y si alguien se te acerca de una forma inadecuada, me lo dices”, me contó un amigo que estuvo diciéndole a su hija de 8 años –sin saber bien cómo decir, con frases vacilantes–, después de la tragedia de Yuliana Samboní. Me describió la cara de perplejidad de su niña al escucharlo hablar con una voz distinta a la de las conversaciones cotidianas, y la sorpresa de él cuando ella le preguntó: “Pero, papá, ¿por qué me estás hablando así? ¿Es por la niña que mataron?”.
La hija le contó que el bus escolar se había tenido que desviar de la ruta habitual porque había una manifestación frente a la clínica y que la auxiliar estaba hablando por celular sobre las últimas noticias relacionadas con el caso. Por supuesto, ella estaba ahí, como los otros compañeros, toda oídos, escuchando. ¿Acaso, qué se supone que hacen los niños cuando los adultos nos enfrascamos en nuestras conversaciones, mientras ellos revolotean a nuestro alrededor? ¿Qué se supone que ven en los teléfonos y en las pantallas que conforman su paisaje, en igual o incluso mayor proporción a aquello que desfila por las ventanillas?
Si bien la sexualidad parece haber dejado de ser un tabú para la infancia, en estas situaciones se está presentando únicamente como violencia o escándalo sexual. El fantasma del abuso, al que tanto tememos, especialmente cuando hay niños a nuestro alrededor, nos tiene en un estado permanente de amenaza y nos está impidiendo ver y presentarles a los niños la complejidad de esa dimensión de la vida emocional, relacional y cultural que atraviesa la vida de las personas de todas las edades desde la más temprana infancia, y que es fuente de permanente transformación y significación.
De ahí que esta charla de la niña con el padre, como tantas conversaciones cotidianas, alrededor de un libro o al preparar la cena, sea la mejor medida de protección. En ese intercambio de miradas y preguntas, a veces tan difíciles, que abordan un problema común se construye una confianza que nos permite pensar juntos. Más allá de la censura o de las verdades únicas, cuidar en estos tiempos implica tener claro que hablar con los niños es distinto a hablar delante de los niños.


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