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Vehículos piratas se disputan usuarios con el MÍO en el oriente de Cali

Ese sector de Cali es el talón de aquiles del sistema masivo. Medio millón de usuarios se rebusca cómo movilizarse cada día. La oferta es diversa.

Son las 7:00 a.m. de un agitado miércoles de trabajo. Frente a la estación de Policía de los Mangos, en Aguablanca, un grupo de personas espera transporte. Pasan ‘yipetos’ con gente colgando como racimos humanos, carros piratas ofreciendo el servicio, buses tradicionales como Coomoepal, Montebello, Decepaz y la Ermita, hasta la Río Cali que había salido de circulación. Incluso los taxis pescan en río revuelto y ofrecen transporte colectivo. Para todos hay.

En ese maremágnum de motores también van los buses del MÍO, extrañamente con menos pasajeros que los demás.

Jhon Rivas, un hombre que espera transporte en la Avenida Ciudad de Cali, frente a esa misma estación, dice que quiere coger el MÍO, “pero es que cambian mucho las rutas y uno no sabe dónde ir… De la P14 pasan dos o tres buses de seguido, pero uno está esperando la P47 y se está aquí media o una hora esperando y nada que pasa”. Esto ocurre sobre todo porque ETM, uno de los operadores del MÍO, ha dejado de sacar 51 buses en las últimas semanas, por su crisis financiera.

Ese hueco lo están llenando los piratas. “La gente se acumula -dice Jhon- entonces pasa un pirata y la gente le dice que vamos pa’ tal parte y para allá coge el pirata; vamos pal centro y van pal centro, vamos pa’ Sameco y van pa’ Sameco”…

Mario Alberto, quien también espera transporte, agrega que “los otros buses y los yipetos pasan a cada rato y usted les dice lléveme en $500 y lo llevan”. Estos últimos son un servicio informal. Tal vez por eso el sistema de transporte masivo está perdiendo tantos pasajeros del oriente de Cali con los yipetos, los piratas y los buses colectivos. Alimentadores verdes y padrones azules siguen pasando, pero muchos no los abordan.

En Cuatro Esquinas (Carrera 27 con Ciudad de Cali) -antes de Los Mangos y a la salida de Aguablanca- otra multitud busca en qué movilizarse, escogen lo más rápido y barato, encuentran buses, carros piratas y motorratones que los llevan por $500 ó $1000. El colectivo por $1000 o $1500. El MÍO vale $1600 y hay que tener tarjeta cargada para abordarlo. Esa es una barrera para muchos.

En esa entrada a La Casona, sitio emblemático de Aguablanca, María Lisbeth Parra y Elba Tabares esperan un transporte que las lleve al Hospital Isaías Duarte Cancino. Una tiene cita médica y la otra debe tomarse unos exámenes de laboratorio. “No sabemos en qué nos vamos, porque el MÍO no pasa por el hospital”, dice Elba. Alguien les advierte que deben tomar un yipeto, “son los únicos que se meten por la Colonia Nariñense”.

Como ellas, Jhon y Mario Alberto, medio millón de personas del Oriente sale a diario a buscar transporte. Se mueven en 1100 buses del viejo sistema de transporte colectivo que aún sirven rutas que el MÍO no puede cubrir. En 600 yipetos que van por todos los rincones, desde Desepaz, la Troncal de Aguablanca y la Avenida Ciudad de Cali hasta Sameco. En cinco mil vehículos particulares que se dedican al transporte informal y en más de un centenar de buses del MÍO que tienen rutas en el sector.

Pero de todo ese atractivo mercado, al MÍO le toca muy poco. Es que en el Oriente la gente busca el carro que les cobre menos y que la saque rápido. A veces no tienen un pasaje completo.

El presidente del Concejo, José Fernando Gil advirtió que “el estudiante del oriente de Cali a las 7:00 de la mañana no tiene dónde recargar su tarjeta; necesitamos mayor cobertura y ojalá en cada tienda de la ciudad se pudiera recargar”.

Pero es que, además, no todos tienen tarjeta del MÍO. El plástico vale $3000 y en el Oriente muchos no lo compran. Por eso Gil sugirió entregarlo de manera gratuita para que todos los caleños lo tengan y se vuelvan usuarios del masivo. “Necesitamos fortalecer las finanzas del MÍO para defender el sistema”, advirtió el edil.

Hasta ahora Metrocali no ha contemplado esa posibilidad. Pero su presidenta, María del Pilar Rodríguez, anunció la venta de 8000 tarjetas precargadas para atacar la venta irregular de pasajes.

Y señaló que frente a la competencia desleal que tiene el MÍO en esa parte de la ciudad y la incapacidad de los operadores para ingresar más vehículos, se acondicionarán 200 buses del sistema colectivo para que funcionen como alimentadores del masivo. A los dueños de esos buses les suena la idea, pero no saben bien cómo será el negocio. Porque no es sólo pintar los buses sino acondicionarlos para la tarjeta inteligente.

Otro lío es que buses de esas especificaciones técnicas no están contemplados en el contrato de operación, por lo cual habría que ajustarlo, según explican operadores del masivo. César Vergara, gerente de GIT, dijo que entre este operador y Blanco y Negro Masivo han aportado unos 30 vehículos más para suplir las deficiencias que dejó ETM en esa zona, pero dijo que hay rutas sobreofertadas.

Lo cierto es que el transporte público en el oriente de Cali es un apetitoso mercado que se disputan muchos, de manera legal o informal. Y del cual el MÍO aún no ha logrado apoderarse.

Fuente: http://www.elpais.com.co/elpais/cali/noticias/vehiculos-piratas-disputan-usuarios-con-mio-oriente-cali

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